Jesús levanto oración por todos aquellos que el padre le había dado, y los guardo mientras estaba en la tierra, pero él tenía que ir al Padre, y sabia que en su partida quedarían en el mundo, expuestos al enemigo, solo la unidad los podría preservar de todo ataque de satanás, ya que el no ha descansado con su plan de destruir desde el principio la creación de Dios. Y romper la comunión entre Dios y el hombre y entre el mismo hombre. Y su mayor estrategia es crear división en lo que Dios ha establecido en la vida de todo ser y esto es la unidad. Aunque Dios es un ser trino pero es uno. Así como formo al hombre a su imagen y semejanza lo formo. Yo y el Padre una cosa somos. Y ya no estoy en el mundo; mas éstos están en el mundo, y yo a ti vengo. Padre Santo, a los que me has dado, guárdalos en tu Nombre, para que sean una cosa, como también nosotros. (Juan 17:11)
Siempre hay bendición donde hay unidad. La unidad es una de las armas de una Iglesia más temidas por satanás. El vendrá como ángel de luz para tratar de causar división entre nosotros, y entre nosotros y Dios. Cuando estamos en la unidad del Espíritu, los intentos del enemigo son inútiles. La unidad en el Espíritu no es un asunto opcional en los hijos de Dios.
Dios quiere que cada uno de sus hijos posea un espíritu de humildad y aceptación de los demás. Estar unidos con Dios a través del Espíritu Santo nos transforma y nos ayuda a convivir y a aceptar a los demás aun cuando están equivocados. Todos somos un cuerpo.
El termino unánimes no solo radica en los acuerdos establecidos por el hombre, si no en lo que Dios quiere para su Iglesia y su edificación. Porque esta actitud es una fortaleza y arma en la vida del creyente y más temida por satanás. Ya que el no descansara en crear división entre nosotros, y entre nosotros y Dios. Todos debemos perseverar en esta actitud con la ayuda del Espíritu Santo, el amor y la Fe.
¿Qué es lo que nos mantendrá unánimes y en armonía? Nuestro amor hacia nuestros hermanos y semejantes y la Fe en Cristo. Nosotros sabemos que hemos pasado de muerte á vida, en que amamos á los hermanos. El que no ama á su hermano, está en muerte.
(1 Juan 3:14)
Este amor no debe ser de palabra. Hijitos míos, no amemos de palabra ni de lengua, sino de obra y en verdad. (1 Juan 3:18)
Este fruto que nace en nuestro espíritu y la Fe, hará posible la unidad y la armonía dentro del cuerpo de Cristo que es su Iglesia, como lo fue en la Iglesia primitiva.
Y perseverando unánimes cada día en el templo, y partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y con sencillez de corazón, (Hechos 2:46)
Cumplid mi gozo; que sintáis lo mismo, teniendo el mismo amor, unánimes, sintiendo una misma cosa. (Filipenses 2:2)
Toda persona salva inevitablemente ama a aquellos que también son salvos. Las personas siempre desean tener comunión y disfrutar a Cristo con otros creyentes. Este es un resultado espontaneo de la salvación. Tal amor trasciende al amor egoísta y desvaluado de la era actual. El amor del creyente es un amor imparcial, pues ama sin importar las diferencias que puedan existir entre ellos. Esta es la verdadera unidad y armonía que el mundo anhela. Pero los que recibimos a Cristo somos los únicos que poseemos tal unidad.
Mirad cuán bueno y cuán delicioso es Habitar los hermanos igualmente en uno! Permanezca el amor fraternal. Amándoos los unos á los otros con caridad fraternal; previniéndoos con honra los unos á los otros; En esto son manifiestos los hijos de Dios, y los hijos del diablo: cualquiera que no hace justicia, y que no ama á su hermano, no es de Dios. Porque, este es el mensaje que habéis oído desde el principio: Que nos amemos unos á otros.
(Salmos 133:1) (Hebreos 13:1) (Romanos 12:10) (1 Juan 3:10-11)
Dios no muestra un favoritismo parcial, tampoco debemos hacerlo nosotros. Cualquiera que muestra discriminación es como un “juez con malos pensamientos” En cambio, debemos “amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos”. La Biblia en el nuevo testamento nos muestra que antes de la venida Nuestro Señor Jesucristo había en la humanidad dos grupos; los judíos y los gentiles. La intención de Dios fue que los judíos fueran un reino de sacerdotes, ministrando a las naciones gentiles. En vez de eso, la más de las veces, los judíos se volvieron orgullosos de su posición y despreciaban a los gentiles. Jesucristo puso fin a esto, destruyendo el muro divisorio de hostilidad. Todas las formas de racismo, prejuicio y discriminación son afrentas a la obra de Cristo en la cruz.
(Deuteronomio 10:17; Hechos 10:34; Romanos 2:11; Efesios 6:9)(Santiago 2.4, 8) (Efesios 2:14)
Jesús ordena que nos amemos unos a otros como Él nos ha amado. Si Dios es imparcial, y nos ama imparcialmente, significa que necesitamos amar a los demás de la misma manera. Jesús nos enseña que todo lo que hagamos por el más pequeños de Sus hermanos, lo hacemos por ÉL. Si tratamos a las personas con desprecio, estamos maltratando a una persona creada a la imagen de Dios; estamos lastimando a alguien a quien Dios ama y por quien Jesús murió. (Juan 13:34)(Mateo 25.45)
Este amor del Dios Padre, fue más allá de la condición del hombre porque aun sabiendo que somos pecadores él dio a su hijo Jesucristo por sacrificio por todo el mundo, el no vino a morir por los judíos, o santos, si no por todo el mundo que está sumergido en el pecado, y este sacrificio alcanzará a todo aquel que en el creyere sea de cualquier raza, en el no había prejuicios como lo hay en nosotros, debemos romper este mal que nos lleva al error, al odio y que despierta rencillas para crear muchas veces divisiones entre el cuerpo de Cristo que es su Iglesia. Dios ha puesto a sus ministerios para edificación de su Iglesia para llevarnos a la unidad de la Fe y el amor en Cristo. Porque el que en esto sirve á Cristo, agrada á Dios, y es acepto á los hombres. Así que, sigamos lo que hace á la paz, y á la edificación de los unos á los otros. (Romanos 14:18-19)
Tal como el Apóstol Pablo amonesto, tenemos que estar derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios (2 Corintios 10: 5)
Debemos romper con todo prejuicio en nuestros pensamientos y dejar que el Espíritu Santo sea quien guie nuestros pensamientos
Hermanos, si alguno de entre vosotros ha errado de la verdad, y alguno le convirtiere, Sepa que el que hubiere hecho convertir al pecador del error de su camino, salvará un alma de muerte, y cubrirá multitud de pecados.
Y sobre todo, tened entre vosotros ferviente caridad; porque la caridad cubrirá multitud de pecados.
El odio despierta rencillas: Mas la caridad cubrirá todas las faltas.
(Santiago 5:19-20) (1 Pedro 4:8) (Proverbios 10:12)
Solo la unidad del Espíritu y el fruto en nuestro espíritu, junto con la Fe, son la sustancia principal que nos llevara a desarrollar esta arma poderosa contra satanas, que es la unidad.
Solícitos á guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz. Para que sean confortados sus corazones, unidos en amor, y en todas riquezas de cumplido entendimiento para conocer el misterio de Dios, y del Padre, y de Cristo;
Hasta que todos lleguemos á la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, á un varón perfecto, á la medida de la edad de la plenitud de Cristo:
(Efesios 4:3) (Colosenses 2:2) (Efesios 4:13)
Yo y el Padre una cosa somos. Y ya no estoy en el mundo; mas éstos están en el mundo, y yo a ti vengo. Padre Santo, a los que me has dado, guárdalos en tu Nombre, para que sean una cosa, como también nosotros. Para que todos sean una cosa; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean en nosotros una cosa; para que el mundo crea que tú me enviaste. Porque todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús. Porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis vestidos. No hay aquí judío, ni griego; no hay siervo, ni libre; no hay macho, ni hembra: porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús. Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente la Simiente de Abraham sois, y conforme a la promesa, los herederos.
(Juan 10:30) (Juan 17:11) (Juan 17:21) (Gálatas 3:26-29)
No hay comentarios:
Publicar un comentario