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lunes, 15 de febrero de 2010

EL ORDEN DE LOS MIEMBROS DENTRO DEL CUERPO

EL ORDEN DE LOS MIEMBROS DENTRO DEL CUERPO

Dios hace sus obras perfectas y en orden, dentro de su creación el formo al hombre con una naturaleza divina. Aunque la ciencia siempre ha buscado una explicación con respecto a la creación. Pero el hombre está limitado a la revelación divina sin el Espíritu. Formó, pues, Jehová Dios al hombre del polvo de la tierra, y alentó en su nariz soplo de vida; y fue el hombre en alma viviente. (Génesis 2:7)

La divinidad del hombre está en que fue hecho a imagen y semejanza de Dios. El fue formado con un cuerpo, un alma y un espíritu, así como Dios es un ser trino. El cuerpo del hombre está conformado, por miembros, coyunturas que están ligadas entre si y estos forman un cuerpo, este cuerpo está gobernado por el cerebro que está en la cabeza. Dios nos ha dado cinco sentidos que nos permite reconocer las cosas externas que nos rodean, y estos mismos nos previenen de las cosas buenas y malas, estos mismos sentido están conectados con el cerebro. Veamos la importancia de estos sentidos dentro del cuerpo natural.


La vista es el sentido que nos permite ver las cosas. Con los ojos percibimos la forma y el tamaño de los objetos y también a qué distancia se encuentran de nosotros. El órgano de la visión es el Ojo, el cual está encargado de detectar la luz y de enviarla al cerebro. Allí se interpreta y se reconocen los objetos y todo lo que nos rodea.

El olfato es un sentido por el cual se perciben los olores. El órgano del olfato es la nariz. Por medio de las mucosas que se encuentran dentro de la nariz se recogen los olores y éstos luego van al cerebro, para ser interpretados. Es nuestro cerebro quien nos dice a qué huele algo.

¿Las orejas nos permiten escuchar? NO. En realidad el órgano que nos permite escuchar es el oído, que se encuentra al interior de las orejas y de nuestra cabeza. El oído se divide en tres secciones: oído externo o pabellón de la oreja, oído medio y oído interno. Dentro de la oreja se detectan los sonidos y luego van al cerebro, para ser interpretados. Es nuestro cerebro quien nos define cada sonido o palabras que escuchamos.

El gusto es el sentido que nos permite reconocer los sabores de los alimentos, por medio de las papilas gustativas, que son pequeños bultos que se encuentran en la base de la lengua. La sensación que un alimento produce en el sentido del gusto se llama sabor. Es en nuestro cerebro donde se registra cada sabor, si es dulce, salado, amargo, acido etc.

El tacto es el sentido que nos sirve para sentir las cosas que tocamos. Con el tacto sabemos si un objeto es liso o rugoso, si está frio o caliente, si es blando o duro. La piel es una capa fina que cubre todo nuestro cuerpo y nos permite sentir. Es en nuestro cerebro donde se registra cada tacto.

El apóstol Pablo asemeja el funcionamiento del cuerpo humano al de la congregación cristiana: los miembros de esta congregación que están vivos sobre la Tierra en cualquier tiempo forman un cuerpo, y Cristo como cabeza de este cuerpo. Pablo recalca la importancia del lugar que ocupa cada uno de los miembros, su interdependencia, el amor y cuidado que se muestran, así como el trabajo que llevan a cabo. Dios ha colocado a cada uno en su posición dentro de este cuerpo, el cual efectúa lo que es necesario debido a la acción del Espíritu Santo. Jesucristo, que es la cabeza de todos, suministra a los que componen el cuerpo lo que necesitan por medio de “sus coyunturas y ligamentos”, es decir, los medios y disposiciones para suministrar nutrición espiritual, así como comunicación y coordinación, de modo que “el cuerpo” esté bien alimentado espiritualmente y cada parte esté informada de la tarea que debe realizar; por medio de la cabeza que es Cristo, y el Espíritu Santo guiando los sentidos, que podrían ser los ministerios que él ha establecido para edificación del cuerpo.

Jesucristo es la cabeza de “la congregación, la cual es su cuerpo”. Este cuerpo cristiano de personas no tiene divisiones raciales, nacionales ni de ninguna otra clase, pues en él están representados judíos y personas de todas las naciones. Todos los que han sido bautizados en Cristo y en su muerte por medio del Espíritu Santo. Por lo tanto, a todos se les bautiza para formar un solo cuerpo. En consecuencia, todo el cuerpo sigue a la cabeza, sufriendo su misma muerte y recibiendo su misma resurrección.

Porque de la manera que el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, empero todos los miembros del cuerpo, siendo muchos, son un cuerpo, así también Cristo. Porque por un Espíritu somos todos bautizados en un cuerpo, ora judíos ó griegos, hora siervos ó libres; y todos hemos bebido de un mismo Espíritu. Pues ni tampoco el cuerpo es un miembro, sino muchos. (1 Corintios 12:12-14)

Así como el cuerpo natural está formado por muchos miembros, y Dios ha colocado los miembros cada uno de ellos en el cuerpo, como quiso; también lo ha hecho con su iglesia que es el cuerpo de Cristo. El cuerpo natural está constituido por miembros y coyunturas que están ligadas entre sí, pero también nos ha dado cinco sentidos para dirigir al cuerpo, y estos sentidos están coordinados por el cerebro que está en la cabeza. Esta misma naturaleza divina, está en el cuerpo de Cristo su iglesia. Cristo como la cabeza del cuerpo y los cinco sentidos, los ministerios: Apóstol, Profeta, Evangelista, Pastor y doctores; coordinados con la cabeza, son los que dirigen y edifican a todo el cuerpo.

Un cuerpo que no está controlado por la cabeza y los cinco sentidos, es un cuerpo que no puede estar bien coordinado.

Pues ni tampoco el cuerpo es un miembro, sino muchos. Si dijere el pie: Porque no soy mano, no soy del cuerpo: ¿por eso no será del cuerpo? Y si dijere la oreja: Porque no soy ojo, no soy del cuerpo: ¿por eso no será del cuerpo? Si todo el cuerpo fuese ojo, ¿dónde estaría el oído? Si todo fuese oído, ¿dónde estaría el olfato? Mas ahora Dios ha colocado los miembros cada uno de ellos en el cuerpo, como quiso. Que si todos fueran un miembro, ¿dónde estuviera el cuerpo? Mas ahora muchos miembros son á la verdad, empero un cuerpo. Ni el ojo puede decir á la mano: No te he menester: ni asimismo la cabeza á los pies: No tengo necesidad de vosotros. Antes, mucho más los miembros del cuerpo que parecen más flacos, son necesarios; (1 Corintios 12:14-22)

Sabiendo ahora que ha un los miembros y ligaduras del cuerpo que parecieren mas flacos, son necesarios para el funcionamiento correcto del cuerpo de Cristo, (su iglesia). Dios es el que obra todas las cosas en todos. Por eso el mismo Espíritu ha dado manifestación de sus dones y ministerios, para provecho y edificación del cuerpo.

Pues vosotros sois el cuerpo de Cristo, y miembros en parte. Y á unos puso Dios en la iglesia, primeramente apóstoles, luego profetas, lo tercero doctores; luego facultades; luego dones de sanidades, ayudas, gobernaciones, géneros de lenguas. (1 Corintios 12:27-28)

Y hay repartimiento de operaciones; mas el mismo Dios es el que obra todas las cosas en todos. Empero á cada uno le es dado manifestación del Espíritu para provecho. Porque á la verdad, á éste es dada por el Espíritu palabra de sabiduría; á otro, palabra de ciencia según el mismo Espíritu; A otro, fe por el mismo Espíritu, y á otro, dones de sanidades por el mismo Espíritu; A otro, operaciones de milagros, y á otro, profecía; y á otro, discreción de espíritus; y á otro, géneros de lenguas; y á otro, interpretación de lenguas. Más todas estas cosas obra uno y el mismo Espíritu, repartiendo particularmente á cada uno como quiere.

Porque de la manera que el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, empero todos los miembros del cuerpo, siendo muchos, son un cuerpo, así también Cristo.

(1 Corintios 12:6-12)

Ningún miembro del cuerpo en particular manera puede tomar un lugar que no le corresponde, porque es Dios quien pone cada miembro donde él quiere y no es el hombre. Dios quiere que cada miembro sea edificado y crezca en todas las cosas en aquel que es la cabeza es a saber en Cristo. Y esto solo será posible siguiendo la verdad en el amor, porque es el amor que nos liga a la cabeza que es Cristo y a las coyunturas y miembros de todo el cuerpo.

Antes siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todas cosas en aquel que es la cabeza, a saber, Cristo; Del cual, todo el cuerpo compuesto y bien ligado entre sí por todas las junturas de su alimento, que recibe según la operación, cada miembro conforme á su medida toma aumento de cuerpo edificándose en amor.

Esto pues digo, y requiero en el Señor, que no andéis más como los otros Gentiles, que andan en la vanidad de su sentido. (Efesios 4:15-17)

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